martes, 26 de marzo de 2013

Escato-lógicas III (Que la fuerza te acompañe)

      De los placeres de la vida, el cagar con la puerta abierta es uno del que pocos se jactan. Hasta que ya no viven solos y se lamentan por no haber aprovechado el tiempo al máximo.
     No sé a qué se debe, pero la sensación que provoca la corriente de aire, erizando los pelos de las piernas (por no ponernos aún más escato-lógicos) causando regias sensaciones, comúnmente reconocidas como "escalofríos".
     Pero esto tiene aún otro plus: la posibilidad de no morir en el cuarto de baño, producto de un desmayo ineseperado a causa de un Síncope Vasovagal. Vayamos a la fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADncope_vasovagal (inciso 14 en el subtítulo "Factores Desencadenantes").
    Así es, la puerta abierta es un gran preventivo de muertes prematuras, que permite al futuro ingresante al hogar, rescatar a quien haya sufrido este indigno desmayo (incluso con posibilidades -no muy lejanas- de cabecear el lavamanos que se emplaza a unos escasos y peligrosos centímetros).
    Concienticemos a nuestros seres queridos. No nos caguemos en la vida.
    (Sí, el slogan es una mierda y el chiste es fácil. Andá a cagar).

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