miércoles, 19 de octubre de 2011

Be Carrefour


Hace tiempo tenía en mente la intención de volcar mis pensamientos filosóficos en alguna caja cibernética, que permita no olvidar mis ocurrencias filosóficas.
Constantemente, me aquejaba la necesidad imperiosa de abrir una enciclopedia con los más vastos pensamientos de carácter no necesariamente rectos; el formato serio ya lo tenía (http://raciosimioelhombremasa.blogspot.com/). Por otra parte, mis irregulares visitas al http://elblogdeave.blogspot.com/ me incentivaban a darme una oportunidad en la materia.
Fue la mudanza, la que me abrió el juego.
Habiendo completado el traslado de muebles, mientras algunos amigos me daban una mano acomodando la casa, fui al mercadito -no tengo presente el nombre, pero nunca salen de "Buen día", "Sol naciente" o simplemente "Sol"- de al lado a comprar algo para merendar. Tras elegir una Cindor, algunas galletitas y un par de cervezas, la cuenta daba un resultado que -como siempre-, no era redondo.
De cualquier forma, para mi grata sorpresa, el hermano oriental me dijo: "18.50", corrigiendo en seguida "18... a-migo".
Pero la historia no termina en este simple hecho accidental.
Nuevamente, lo visité en busca de esas pelotudeces que uno nunca compra en el mercado grande y porque siempre se acuerda tarde, y esta vez, ante una nueva cuenta no redonda, omitió decirme el valor con coma, pidiendo simplemente nueve pesos; ágil de vista, vi cómo su calculadora marcaba nada más y nada menos que ¡9.70!
Entonces aquí viene lo interesante.
He dado con un supermercado donde no sólo no te ofrecen caramelos como medio de pago, sino que además redondean para abajo(¡!).
Estamos ante una nueva generación de supermercados chinos. Es la apertura a una época donde tendremos que dejar de lado viejas etiquetas y preconceptos.
Igualmente, habrá que tener cuidado; algo traen entre manos.

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